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Zaragoza   sábado, 23 de septiembre de 2017
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Saludo del decano

El Procurador de los Tribunales es un Licenciado en Derecho, especialista en Derecho Procesal, cuya función primordial es la representación de las personas ante los Tribunales, garantizando el impulso del procedimiento por sus trámites, la ejecución de sentencia y en general todas aquellas cuestiones procedimentales que no sean de estricta defensa.


 

El Procurador es el representante del litigante ante Juzgados y Tribunales, tiene asignada la misión de ser el mismo ciudadano que, en su calidad de parte procesal, actúa ante los jueces y magistrados, ejercita sus derechos, aporta sus pruebas y hace uso de los recursos que las leyes procesales determinan.

La Ley de Enjuiciamiento Civil de 1.881, en su artículo 3º dispone como regla general que "La comparecencia en juicio será por medio de Procurador legalmente habilitado para funcionar en el Juzgado o Tribunal que conozca de los autos..."

La Ley de Enjuiciamiento Civil de 2.000, dispone en su artículo 23: "La comparecencia en juicio será por medio de procurador,que habrá de ser Licenciado en Derecho, legalmente habilitado para actuar en el tribunal que conozca del juicio".

La figura del Procurador ha sido tradicionalmente desconocida y por ello siempre cuestionada. Y es ahora cuando la tendencia se ha invertido, cuando dicha figura cobra el protagonismo y relevancia que siempre ha debido tener en su función de técnico en derecho procesal e impulsor del procedimiento civil.

    





     

La exposición de motivos de la Ley del 2000, no deja lugar a dudas: "La obligada representación mediante procurador y la imperativa asistencia de abogado se configuran en esta Ley sin variación sustancial respecto de las disposiciones anteriores. La experiencia avalada por unánimes informes en este punto garantiza el acierto de esta decisión", o "Pieza importante de este nuevo diseño son los Procuradores de los Tribunales, que por su condición de representantes de las partes y de profesionales con conocimientos técnicos sobre el proceso, están en condiciones de recibir notificaciones y llevar a cabo el traslado a la parte contraria de muchos escritos y documentos. Para la tramitación de los procesos sin dilaciones indebidas se confía también en los mismos Colegios de Procuradores para el eficaz funcionamiento de sus servicios de notificación, previstas ya en la Ley Orgánica del Poder Judicial."

Foto del Decano

Decano.-Excmo. Sr. D. Luis Ignacio Ortega Alcubierre

Por otro lado, el Procurador ha sido tradicionalmente el avanzado en la aplicación de la tecnología en la administración de justicia. Desde la primera multicopista, pasando por la fotocopiadora, el fax y ahora mediante la aplicación informática, los Colegios de Procuradores y en especial el de Zaragoza, que en colaboración con la Universidad y empresas privadas ha desarrollado el primer sistema europeo de notificación telemática entre tribunales y profesionales.
Pero esta modernidad no debe hacernos olvidar que este Colegio de Procuradores de Zaragoza es el Colegio profesional más antiguo de España, ya que consta su fundación en 1.396, por lo que ya ha celebrado su VI Centenario, siendo el que os escribe su Decano número doscientos veintiséis.

El 20 de agosto de 1.396 en el convento de Predicadores de Zaragoza, sito en la plaza de Santo Domingo, se reunieron los procuradores causídicos de la ciudad para agruparse en una cofradía que inmediatamente quedó bajo la protección de Santo Tomás de Aquino.

La denominación desde el principio como "procuradores causídicos" revela su implicación en la disciplina procesal; el procurador es aquel que procura por los asuntos de un tercero al asumir su representación. Del latino "curator pro alio". El adjetivo "causídico" del latín causídicas, remite esa representación a las causas o pleitos que tengan lugar ante los tribunales de justicia. Por tanto, el procurador causídico es aquel que ejerce al representación procesal ante los órganos judiciales.

Los procuradores se habían integrado en el entramado vital de la ciudad y formaban una activa clase profesional desde mucho antes de la creación del Colegio. Sin embargo, no es fácil establecer la fecha de aparición de la figura del procurador en nuestro territorio. Es preciso señalar una variada tipología de procuradores, caso del procurador real, de la Iglesia, de ciertas órdenes religiosas o los procuradores de la Sal. En cuanto a la ciudad de Zaragoza, debe destacarse por su importancia la denominado procurador de la ciudad "representante de la misma en todas las cuestiones judiciales, civiles o criminales, en las que ésta debiese intervenir como parte demandante o demandada". Su primera reglamentación data de 1.311 y la elección del mismo recaía en un notario que fuese buen causídico, es decir, conocedor de la disciplina procesal. Pero no es del Procurador de la ciudad de donde surge el Colegio, sino de aquellos procuradores dedicados a la representación de carácter privado, alejados por tanto de la cosa pública. En 1.414 se constituyó el llamado procurador de pobres, elegido de entre el conjunto de los procuradores zaragozanos para representar a quien tras solicitar sus servicios, demostrase carecer de los medios económicos suficientes para remunerarle por su labor.

Las primeras ordenanzas se dan al tiempo que s fundan Colegio y cofradía y se elige a los primeros decanos, denominados mayordomos en atención a ser los primeros entre el resto de cofrades. Los primeros fueron Nicolás Marqués y Miguel Pérez de Navasa.

Progresando en el tiempo, nos vamos a 1.561 momento fundamental para los procuradores. El Rey Felipe II aprueba las ordenanzas redactadas por el Colegio con fecha 30 de noviembre de 1.560 y recopiladas nuevamente en 1.620. En estas ordenanzas el factor religioso que venía primando desde 1.396, pierde fuerza y se configura el Colegio como una asociación de carácter técnico, determinando criterios de admisión de miembros y forma de hacerlo, así como la fianza que debería constituirse y, con muy buen criterio, se complementaba el examen de ingreso con la realización de prácticas junto con procuradores en activo.

Se aceptó la reclamación sobre el exclusivo derecho a ejercer como procuradores de los tribunales de la ciudad de Zaragoza, que terminó con el enorme intrusismo profesional, pudiendo citar:

"En el año 1640 se concedió al Colegio firma de comisión de Corte respecto al derecho privativo y prohibitivo de llevar solos sus colegiados las causas en los tribunales de aquella ciudad, en conformidad con las reales ordenanzas y privilegios."

"Este derecho competía al Colegio por las ordenanzas antiguas y obtuvo firma de comisión de Corte en 18 de abril de 1640, que se le acreditó. Y siendo los más pleitos en primera instancia por el juzgado ordinario, fueron muchos los perjuicios de no dirigirse por procuradores expertos".
Ordinacion 1561

Ordinaciones de 1561

De las Ordinaciones de 1.678, en el archivo del Colegio de Zaragoza, se conservan dos documentos que nos ilustran sobre los trabajos preparatorios en 1.677. Se trata uno de un informe sobre la redacción de las ordenanzas y el otro es un acta de desistimiento del Colegio de los recursos ante los tribunales que pudieran ser contrarios al derecho real. Delatan estos documentos, tanto la preocupación del Colegio por sus nuevas ordinaciones como las fricciones existentes con ciertos estamentos y poderes de la sociedad de su época.

Y finalmente citaré que en las Ordinaciones del Colegio de Zaragoza, de 1.762 se exigía para ser admitido en el Colegio, la de ser "perfecto gramático" y la "asistencia durante ocho años en casa de un procurador colegial para la práctica", así como que estuviera en posesión de 500 libras en bienes raíces (antecedente de la actual fianza), pero requisito del que podía librarse si demostraba una buena preparación. Pero fundamentalmente, estas ordenanzas exigían del Procurador "ser hombre de bien, de buena fama, vida y costumbres".

Eso es precisamente lo que intentamos ser. Esperamos conseguirlo.

Excmo. SR. D. LUIS IGNACIO ORTEGA ALCUBIERRE.

DECANO.

     

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